jueves, 14 de noviembre de 2019

Vigésimo quinta entrada (7 nov)

A primera hora hemos ido a entregar la impresora que nos llevamos porque tenía el conector del cable de red estropeado (va soldado a la placa). Se suponía que ya estaba arreglado, pero no. Así que se ha dejado allí, como copiadora, y ya volverá el técnico para tratar de repararla.

Luego hemos ido a llevar una factura a una cafetería y otra más a un restaurante. (El restaurante en concreto el del punto de acceso inalámbrico y los cables colgando de las impresoras.)

Luego hemos pasado por un obrador, a entregar de switch y dos latiguillos.

Tras eso al Severo Ochoa, que ponen en el Google Drive un documento compartido con los problemas que les can surgiendo. Hemos hecho un cambio de altavoces, un par de proyectores emitían las imágenes con tonos de colores. Uno fucsia y otro verdoso. En ambos el
mismo (y tonto) problema: el conector estaba algo suelto. Y claro, allí nadie puede probar a ver si se ha soltado un poco y no hacen buen contacto todos los pines…

Volvemos a pasarnos por la panadería, pero de nuevo, con quien tenemos que hablar, no está.

Nuestra siguiente parada es ir a una empresa a llevarles y ponerles una renovación de la licencia del anti-virus.

 Esa fue la última parada antes de volver al taller.
Allí empecé a hacerle la restauración del portátil que nos llevamos del colegio.

El PC de Vicente está fallando y además sin espacio en el HDD, así que me encargo yo de instalarle Windows 10 y todos los drivers, programas y demás que necesita.

Vamos hasta el Tarajal a una tienda a hacer algo tan sencillo como acceso directo a las cámaras. Tanto  un enlace en el escritorio como un marcador en la barra del navegador.

Nos pasamos por otra tienda de allí para configurar una app para ver las cámaras en un móvil nuevo y resolver un problema con un escáner.

Y antes de volvernos al taller y seguir con equipos, vamos al Polígono a revisar la  configuración de una impresora de una cocina.

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